Título: El  Mundo de Nubla. Género: Aventura. Plataformas:  PS4. Fecha de salida: Diciembre de 2016 en digital/Febrero de 2017 en físico.

Gamera Nest ha colaborado estrechamente con el Museo Thyssen-Bornemisza para ofrecer un interesante proyecto educativo que intenta, sin éxito, mezclar el arte con las nuevas tecnologías.

Nada mas comenzar podemos escoger entre un niño o una niña para recorrer las salas vacías del Museo. Allí elegimos a nuestro alter ego de pintura, que podrá moverse por las obras de arte. Cada uno tiene un poder distinto, tal como revelar coleccionables o teletransportarnos.

Una vez arranca nuestra aventura, lo único que tendremos que hacer es deambular por los escenarios recogiendo objetos y devolviéndolos a su cuadro correspondiente. Desperdigados por el juego hay tres o cuatro puzles más originales aunque ninguno supone un desafío.

El Mundo de Nubla forma parte de los PlayStation Talents, una iniciativa de Sony que apoya el desarrollo de juegos españoles. Aunque la intención es noble, hemos comprado muchos de estos títulos y prácticamente todos han sido grandes decepciones. Estos galardones nos ha dejado auténticos fiascos, como el terrible Dogchild o el aburrido Baboon. Ni siquiera nos sorprende que El Mundo de Nubla ganase el premio RTVE al juego más innovador. Es un experimento fallido entre el mundo de la cultura y el de los videojuegos.

Gráficos:

El  Mundo de Nubla se caracteriza por un diseño muy singular, plagado de obras de arte del Museo Thyssen-Bornemisza. Nos movemos en 2D por unos entornos vacíos y planos, que solo destacan por su valor artístico. Por desgracia el movimiento es uno de  los grandes defectos del juego. Las animaciones son lentas y muy robóticas, propias de otras generaciones.  Como la carga gráfica es tan simple, los tiempos de carga son muy escasos y no hemos detectado errores ni bugs.

Sonido:

Sin  lugar a dudas el mejor apartado del juego. Es cierto que los efectos sonoros son escasos, pero eso se compensa con una banda sonora de en sueño, que nos transporta al mundo mágico del juego. Con dulces melodías que ambientan cada escenario y nos  animan a seguir  adelante:

Controles:

Da igual si escogemos niña o niño porque el manejo será igual de lento. Cada niño de pintura tiene un poder, pero todos se mueven igual de mal. Saltar una simple plataforma puede ser desesperante por culpa de la escasa pericia de sus desarrolladores. Podemos arrastrar rocas y coger  objetos. Por absurdo que parezca, el inventario solo nos permite coger un objeto cada vez, lo que hará que demos algunas vueltas de mas en varios momentos del juego. El sistema para recoger o colocar objetos funciona fatal. Muchas veces no nos detecta.

Diversión y Duración:

El Mundo de Nubla consta de cinco capítulos, que podemos completar en menos de 30 minutos, trofeo de platino incluido. La experiencia puede ser enriquecedora desde el punto de vista artístico, pero jugablemente no lo es.

Algunas escenas son cautivadoras y la música nos transporta a ese plano onírico, pero el control es tan lamentable y las mecánicas de juego tan simples, que es increíble que un  juego que dura menos de media hora pueda hacerse tan repetitivo.

La edición en formato físico que hemos adquirido y analizado incluye la demo de la segunda parte, bautizada como M. La Ciudad en el centro del mundo. Lejos de ser un extra interesante, pone de manifiesto la nula capacidad del estudio para crear algo divertido y está por debajo de la primera parte.

Veredicto:

No cabe duda de que la idea de acercar el arte al mundo de los videojuegos es atractiva, pero se ha ejecutado fatal.

Lo Mejor:

+ El diseño artistico y su banda sonora.

Lo Peor:

– El control es nefasto.

– Puede terminarse en menos de 30 minutos.

– A pesar de ser muy corto, es bastante repetitivo.