El viernes de la próxima semana se estrena la quinta entrega de esta franquicia de terror que pese a repetir una base argumental similar en los cuatro filmes anteriores (supervivientes de milagro en un gran accidente que van cayendo en el orden en que debían haber perecido) se ha convertido en un éxito de taquilla cada vez más rentable.

¿La formula del éxito? Protagonistas jóvenes como los espectadores que acuden en masa a las salas de cine, una original puesta en escena, toques de humor negro y ningún reparo en mostrar escenas descarnadas, así como un montaje muy eficaz que marca la tensión constante que sufren los personajes.

Nunca se deja ver en pantalla pero invisible La Muerte va tejiendo y cortando los hilos de la vida y nunca deja cabos sueltos.

Muy pocos han conseguido burlarse de ella y mientras sus victimas descubren que no existe huida posible, el resto del mundo permanece ajeno, achacando las muertes a una serie de catastróficas casualidades.

La explosión de un avión comercial tras el despegue, el descarrilamiento de una montaña rusa, atropellos, aplastamientos, incendios, toda una galería de los horrores del cine adolescente que ya advertimos, puede herir sensibilidades.