Crítica: “Mute” de Duncan Jones. Secuela espiritual de “Moon”.

Apetecía ver el nuevo trabajo del inglés Duncan Jones, que tras su blockbuster del famoso videojuego Warcraft: El origen(2016), vuelve a sus raíces, a sus inquietantes relatos de ciencia ficción, como la interesante “Código Fuente” (2011). Con “Mute” (estrenada hace menos de un mes, y directamente en Netflix), nos trae una secuela espiritual de su primer largometraje, la magnífica “Moon” (2009).

Berlín futurista. El protagonista vive en la capital alemana, es un camarero mudo, cuya novia ha desaparecido, y para poder encontrarla, se las tendrá que ver con mercenarios, mafiosos y otros maleantes de diversa índole.

Redoble de tambores… y la nota que le damos es:

+ Lo mejor: Duncan Jones, hijo del icono musical David Bowie, nos muestra un relato oscuro y lleno de suciedad, donde la prostitución es uno de los grandes negocios de la urbe.

Acierta en su exposición de la ciudad, con unos brillantes efectos visuales y mostrándonos las interacciones humanas y la utilización de la tecnología, que podrá introducirse dentro de unos años.

– Lo peor: Nos deja con una sensación de oportunidad perdida. Desgraciadamente, el guión, escrito por el propio director, es bastante flojo y pierde interés en la segunda mitad de la cinta. Si como él indica, es una continuación, no nos hace recordar a la gran trama contada en su predecesora.