Dos celebres franquicias de videojuegos cuyo paso por el celuloide ha sido un éxito preparan ya nuevas entregas cinematográficas.

Por un lado Resident Evil, al margen de la mayor o menor afinidad con el videojuego, la saga ha dado grandes beneficios desde la primera entrega (dirigida por Paul w. Anderson, guionista y productor de la segunda y tercera parte y director también de la cuarta) y tras el final abierto que presentaba la última entrega no es de extrañar el anuncio de una quinta, ya en desarrollo. Aun no se ha dado a conocer título ni argumento, pero es de esperar que Milla Jovovich regrese en su papel de la heroína Alice y que de nuevo sea en 3D.

 

La otra aventura cuyo rodaje ha empezado esta misma semana y de la que ya se ha ofrecido la primera imagen es Silent Hill: Revelations 3D. Secuela del film dirigido por Christopher Gang y que suele nombrarse siempre como buen hacer en el traslado de un videojuego al cine, con gran éxito de crítica y público.

Esta nueva entrega cuyo título se rinde directamente a la moda de las tres dimensiones se narra el regreso de Heather Mason (personaje protagonista en Silent Hill 3) al siniestro publo de Silent Hill. La desaparición de su Padre le llevara a descubrir que no es quien ella pensaba sumiéndole en el particular infierno blanco del pueblo maldito. Dirigida esta vez por Michael J. Basset cuyo último trabajo fue Solomon Kane (su protagonista James Purefoy paradójicamente encabezaba el cartel de la primera entrega de Resident Evil.)

Protagonizada por la actriz Adelaide Clemens (en la imagen) el film se aleja de la franquicia anterior, de grandes explosiones, reducido argumento y mucha acción para trasladarnos a un ambiente sobrecogedor y angustiante a partes iguales.

Confiamos en que el nuevo director sepa seguir los pasos de una acertada primera entrega y que esta vez el miedo nos cale hasta los huesos en tres dimensiones, sin perder una pizca de la brillantez anterior.