La celebración de los Billboard Awards que tuvieron lugar el pasado domingo en la ciudad del pecado, como se conoce popularmente a Las Vegas, dió comienzo con la interpretación de Rihanna de su último éxito, S&M, a la que no tardó en unirse Britney Spears, ataviada con traje de cuero negro y una mascara de conejita que hizo subir la temperatura entre el público hasta un estado febril, cuyo punto algido fué el beso final que la artista afroamericana plantó a la joven de Louisinana y que no pudo verse en Televisión.

La cadena ABC, que se caracteriza por su contenido familiar,  decidió hacer uso de la censura cambiando a un plano general de los asistententes que admiraban boquiabiertos el singular acontecimiento al que, por otra parte la joven Britney ya debe estar acostumbrada. A posteriori ha recibido innumerables quejas de asociaciones de padres y medios ultra conservadores por el ambiente subido de tono de toda la actuación.

Un ejemplo más de la doble moral americana, que trata de pervertir la mente de sus ciudadanos con la premisa de que la violencia y las armas pueden circular libremente libres de prejuicios sociales pero el sexo (en este caso un «inocente» beso entre dos chicas) es un tabú al que hay que combatir a toda costa.

Os dejamos con la actuación censurada: